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Antecedentes teóricos y génesis del expresionismo abstracto II.

Séptima parte (continuación de: Sexta parte).

 

Dentro de esta secuencia de ensayos, fue otro teórico norteamericano, Clement Greenberg, quien ayudó a borrar sus últimos resquemores estéticos a los futuros expresionistas abstractos, contribuyendo a lo que el crítico Serge Guilbaut definió como: "la 'desmarxización de la intelligentsia norteamericana' ". Clement Greenberg dirá en su artículo Avant-garde and Kitsch (1939): "Where today a political regime establishes an official cultural policy, it is for the sake of demagogy. If kitsch is the official tendency of culture in Germany, Italy and Russia, it is not because their respective governments are controlled by philistines, but because kitsch is the culture of the masses in these countries, as it is everywhere else. The encouragement of kitsch is merely another of the inexpensive ways in which totalitarian regimes seek to ingratiate themselves with their subjects. Since these regimes cannot raise the cultural level of the masses -even if they wanted to- by anything short of a surrender to international socialism, they will flatter the masses by bringing all culture down to their level. It is for this reason that the avant-garde is outlawed, and not so much because a superior culture is inherently a more critical culture. -Whether or not the avant-garde could possibly flourish under a totalitarian regime is not pertinent to the question at this point-. … the main trouble with avant-garde art and literature, from the point of view of fascists and Stalinists, is not that they are too critical, but that they are too 'innocent', that it is too difficult to inject effective propaganda into them, that kitsch is more pliable to this end. Kitsch keeps a dictator in closer contact with the ‘soul’ of the people. Should the official culture be one superior to the general mass-level, there would be a danger of isolation"  (Donde hoy un régimen político establece una política cultural oficial es por el bien de la demagogia. Si el kitsch es la tendencia oficial de la cultura en Alemania, Italia y Rusia, ello no se debe a que sus respectivos gobiernos estén controlados por filisteos, sino porque el kistch es la cultura de masas en esos países, como en cualquier otro lugar. El estímulo del kitsch es sólo otro de los modos baratos por los cuales los regímenes totalitarios buscan congraciarse con sus sometidos. Puesto que estos regímenes no pueden elevar el nivel cultural de las masas -aunque lo quisieran- por nada menos que una renuncia al socialismo internacional, adulan a las masas haciendo descender la cultura a su nivel. Por esta razón la vanguardia es proscripta, y no porque una cultura superior sea intrínsecamente una más crítica. -Que la vanguardia pueda o no florecer en un régimen totalitario no es tema pertinente en este momento-… el principal problema del arte y la literatura de vanguardia, desde el punto de vista de los fascistas y estalinistas, no es que sean demasiado críticos, sino que son demasiado 'inocentes' y que es muy difícil inyectarles propaganda efectiva, el kitsch es mucho más flexible en este sentido. El kistch mantiene al dictador en un contacto más íntimo con el 'alma' del pueblo. Si la cultura oficial fuera superior al nivel general de las masas, correría el riesgo de aislarse).

Nueve años después de publicado Avant-garde and Kitsch, Greenberg terminó de analizar la génesis de la nueva manera de pensar el proceso compositivo que se estaba gestando y publicó otro ensayo: The Crisis of Easel Picture. A esta tendencia y búsqueda estética la llamó en un primer momento 'all over painting', la pintura que se asemeja a los patrones decorativos del papel de pared y de la cual no es posible diferenciar la izquierda de la derecha ni la parte superior de la inferior. Entre los antecedentes del 'all over painting', al que también llama 'pintura polifónica', Greenberg cita a Mondrian, el cubismo analítico de Picasso, Braque y Klee.

Dieciséis años después de Avant-garde and Kitsch, Greenberg continuó reflexionando sobre el expresionismo abstracto y en la búsqueda de los maestros de este movimiento para concluir, en 1955 con el ensayo: 'American-Type' Painting que al arte es imposible, o casi, pensarlo sin una cuidadosa asimilación del arte precedente y que, a lo largo de la de la década del 30 y los comienzos de los 40, los artistas de Nueva York: "Were able to assimilate and digest Klee, Miró and the earlier Kandisky to an extent unmatched elsewhere either then or previously -we know that none of these three masters became a serious influence in Paris until after the war-. At the same time Matisse's influence and example were kept alive in New York… in a period when young painters were discounting him" (Fueron capaces de asimilar y digerir Klee, Miró y el primer Kandinsky en una amplitud sin precedentes en otros lugares, ni entonces ni antes -sabemos que ninguno de estos tres maestros se convirtió en una influencia seria en París hasta después de la guerra-. Al mismo tiempo, la influencia de Matisse y su ejemplo se mantiene vivo en Nueva York ... en un período en que los jóvenes pintores lo estaban descartando).

Vemos así que la gestación del expresionismo abstracto o 'primera generación de la escuela de Nueva York' no fue fácil de percibir por sus contemporáneos y la corrobora el hecho que sus mismos integrantes no aceptaron una definición que los embanderara como un grupo; por su parte Barbara Hess menciona dos citas de los expresionistas abstractos; una de ellas rescatada por el crítico Irving Sandler, un lema no escrito de este grupo: "Únicamente estamos de acuerdo en que somos diferentes"; la otra, una reflexión del pintor Wilhem de Koonig en 1950, en una mesa redonda con el ex director del MoMA, Alfred Barr: "Sería funesto darnos un nombre. Alfred Barr había hecho notar que la mayor parte de los 'ismos' artísticos habían sido creados por los críticos, de allí la necesidad de 'aplicar un nombre del que, por lo menos una vez en la historia, se pudiera hacer responsables a los artistas' ". Por su parte, siempre en el trabajo de Barbara Hess, Greenberg intenta definir a esta nueva tendencia estética y aclara: "rotulados de manera muy diversa como 'expresionismo abstracto', 'action painting' e incluso 'impresionismo abstracto' ".

 

(Continua en: Octava parte)

 

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